
Si miras a estas horas desde la glorieta de Bilbao hacia la calle de Fuencarral, ves los almendros estrellando sus flores rosas contra el gris del cielo. En eso estaba yo, en mirar el cielo, cuando he caído en la cuenta que a mi lado una señora paseaba a su viejo perro "vestidito" con un jersey a rayas, rosa y gris...Y que unos metros mas allá, en el escaparate de un comercio, desafiando insultantemente la ley de la gravedad, se exhibía una pirámide de jabones rosa y gris.
Se me antoja de repente caminar con los ojos empapados de rosa y gris hasta mi casa. No son los colores que dicta la moda esta primavera, pero... ¿cuando he seguido yo a la moda o ella a mi?.








