
A veces la fidelidad es solo algo casual. Yo no soy fiel por naturaleza, soy fiel por falta de ganas de ser infiel. Nunca me he propuesto verdaderamente guardar fidelidad, simplemente ocurría y me dejaba llevar por la inercia. Tampoco hacia lo contrario, es decir plantearme voy a ser infiel, jamas ocurrió.
Ahora que estoy en eso de quererme, he decido escuchar a mi cuerpo, a ver que me cuenta. Y es curioso porque cuando consigo que mi cerebro guarde silencio y deje "hablar" a los demás, percibo sutilmente su lenguaje. Por ejemplo, esta noche mi brazo izquierdo me hizo sentir que él y la mano que le corresponde están deseando abrazar el vientre de un hombre desde atrás y agarrarse a sus manos. No se si podre complacerlos, pero de momento he invitado a un amigo a cenar y le he pedido que traiga vino, a ver si consigo dormir a este cerebro mio que no hace mas que protestar y repetir tu nombre.






